martes, 12 de junio de 2007

PARA MARIO

Es inevitable. El tiempo vuela sin que podamos hacer nada para impedirlo y todo cambia, se trasforma, para convertirse en algo que no sabemos como será. Esta tarde, como otras tantas, tras el baño te secaba, te ayudaba a vestirte. Tú me contaba cosas, con la inocencia de tus escasos cinco años en los ojos y en la lengua. Me hablabas de cosas banales: la banda de música que pasará por nuestra calle dentro de unos días, para la feria; las luces que se encienden y se apagan –mientras extiendes y cierras los dedos de sus manos para simular el movimiento-…Como tantas otras tardes.
Pero esta tarde ha sido distinta. Esta tarde he tomado conciencia de que te haces mayor, de que pronto ya no querrás que te abrace ni tampoco me estrecharás tú entre tus brazos. Aunque ahora no lo sepas. Ya se que es inevitable, que es ley natural y que así debe ser. Pero cuesta aceptarlo.
Por eso el abrazo de esta tarde ha sido especial, como si fuera el último o el primero. Ese abrazo me ha hecho el hombre más feliz del mundo y por eso quiero darte las gracias.
Te quiero mucho, hijo. Nunca lo olvides.

3 comentarios:

Lal dijo...

Qué afortunado es Mario al tener un padre como tú. Ojalá todos entendieran el cambio.
Un beso y gracias por tus palabras, para tu peque y para mi. :)

Cristina dijo...

Pues sí,como dice Lal, tu hijo es afortunado de tener un padre como tu.
Besos.

Celadus dijo...

Muchas gracias a las dos.
Besos.