domingo, 18 de enero de 2009

ZAFARRANCHO DE COMBATE



Todo comienza con una llamada de teléfono. Una amiga tienen un amigo, médico militar, destinado en Afganistán. Sale para allá el martes y está recogiendo prendas básicas para combatir el frío, sobre todo zapatos, calcetines y leotardos para los niños que se ven obligados a caminar descalzos por la nieve. A partir de ahí el día se convierte en una sucesión de llamadas a amigos y conocidos y una incesante búsqueda de prendas útiles, nuevas o usadas. Balance del día: 9 pares de zapatos, 4 polares y 12 pares de calcetines.

Otro parche más. Inútil para algunos, insuficiente para otros, tranquilizante de conciencia para muchos. ¿Qué pensarán al respecto los niños afganos que la semana que viene podrán ponerse zapatos y calcetines?

8 comentarios:

Juan dijo...

Pues que se pondrán la mar de contentos.

Pero si sirve de anestesia al que ha donado un par de zapatos viejos, se quedará sólo en ese par de zapatos, no irá a más.

Siempre podemos hacer algo más, siempre.

Un abrazo celadus

Cris dijo...

Se pondrán muy contentos, Cel. Todo es poco por ver una sonrisa en la cara de los niños.
Muchos besos.

Celadus dijo...

Juan dijo: "Pero si sirve de anestesia al que ha donado un par de zapatos viejos, se quedará sólo en ese par de zapatos, no irá a más.

Siempre podemos hacer algo más, siempre."

Para hacer algo más es necesario haber hecho algo antes, Juan. Y sí, la anestesia se quedará solo en ese par de zapatos pero prefiero eso a nada y estoy seguro de que quienes los reciben también.
Un abrazo.

__MARÍA__ dijo...

Que nos digas a donde te mandamos ropa para un próximo envío, algo habrá que hacer ¿no?
Un saludo

Elvira dijo...

Estoy contigo, Celadus. Algunas personas no hacen nada con la excusa de que podemos hacer muy poco. Gracias por tu grano de arena (cada grano es importante para el conjunto de la playa).

Celadus dijo...

María, es algo que nos ha cogido de sorpresa. Nos llamaron el sábado y hay queentregar la ropa el lunes a olo más tardar. Ni siquiera sabemos aún si es algo puntual o habrá más ocasiones porque no se trata de un envío de ayuda humanitaria, sino que la ropa irá "camuflada" entre alimentos e intendencia para las tropas españolas en Afganistán. Por eso solo hemos avidado a los más cercanos. Pero si hay otras ocasiones, descuida que me pondré en contacto contigo. Muchas gracias por el ofrecimiento.
Un abrazo.

Io dijo...

Nueve niños descalzos menos. No es un consuelo, pero son nueve más que cero. Si mil hubiesen hecho lo mismo que tú serían nueve mil. Si todos arrimásemos el hombro un poco, los resultados serían espectaculares. Y eso animaría a la gente a implicarse más.

Te digo lo mismo. Cuenta conmigo cuando necesites algo. Si no se puede combatir la guerra y la injusticia, pues al menos que no falten los parches.

Uno + uno + uno...

Un fuerte abrazo!

Eli dijo...

¡Vaya, Cel! Parece que nos hemos puesto de acuerdo para hablar sobre un tema, jeje.

Reitero lo que digo en mi blog: son nuestros actos los que de verdad importan. Y cuando éstos se encaminan a mejorar la pequeña porción de mundo que nos rodea, se convierten en grandeza.