viernes, 26 de octubre de 2007

JUAN ANTONIO

Cuando uno no es capaz de encontrar las palabras para expresar lo que siente, lo mejor es dejar que hablen otros.




Hasta siempre, amigo.

lunes, 1 de octubre de 2007

GREGARIAS


Ya están aquí, como todos los otoños. Cada año, más o menos por estas fechas, me regalan un espectáculo no por esperado menos sorprendente. Cientos de cigüeñas blancas, volando en círculos, elevándose en espiral a lomos de una térmica o posadas sobre el verde de la marisma. Vienen huyendo del frío norte, del corazón de la Europa continental y se dirigen al sur, a tierras de África, donde buscan un hogar más acogedor donde soportar la invernada. Habrán ido sumando efectivos, como las huestes de Espartaco que iban recogiendo esclavos por tierras de Italia en busca de la libertad. Familias enteras, con los pollos recién nacidos en la última primavera descansan sobre estas tierras, reponiendo fuerzas y congregándose para la gran migración.
Esta tarde las vi. Posadas en el suelo, un horizonte blanco y negro y espigas rojas como el rubí. Quietas bajo el sol. Esperando. Simplemente esperando.
Allí seguirán hasta que no se qué misterioso resorte le pique espuelas a la primera de ellas y la incite a alzar el vuelo. Entonces, como en esos juegos de dominó que parecen crear una reacción en cadena, todas las demás desplegarán también sus alas al viento y ya no pararán hasta haber cruzado el estrecho, ese brazo de mar que no se sabe muy bien si separa o une continentes.
¡Volad! ¡Y tened buen viaje! Una parte de mi va con vosotras a África. Traédmela de vuelta la próxima primavera.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

CRITICAS


En cierta ocasión, un brahman celoso del Buda fue a verle y, lleno de ira y resentimiento, comenzó a llenarle de improperios y a insultarle duramente.
El Buda lo escuchaba pacientemente, sin alterarse ni responder a los reiterados insultos que el brahman le dirigía.
Después de un buen rato el hombre se cansó de sus ataques verbales y se calló. Entonces el Buda le preguntó:
-¿Ha terminado ya?
-¡Sí! – respondió el hombre.
-¿Recibe visitas en su casa?- le preguntó el Buda.
-Sí, a menudo – contestó el hombre intrigado.
- Y, ¿le ofrece a sus visitantes comida y bebida?- indagó el Buda.
-¡Desde luego! Esa es la costumbre- contestó el brahman.
- Y si la visita no los quiere, ¿qué hace usted?
- No me importa –dijo el brahman-. La como y la bebo yo mismo.
Entonces el Buda dijo:
- Eso es lo que puede hacer con sus críticas. Ha sido muy amable al invitarme a sus críticas, pero yo no las quiero. No quiero compartirlas con usted, así que cójalas y cómaselas solo.
El brahman, avergonzado, no supo qué decir.
Historias Zen. Taisen Deshimaru.